Inicio » Cuáles son las dificultades que enfrentan los jóvenes para acceder a su primer empleo y cuáles las que identifican las empresas para tomarlos.
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Un relevamiento privado pone el foco en los problemas que expresan los jóvenes y sus potenciales empleadores. Además de la falta de oportunidades, la carencia de capacitación y flexibilidad aparecen como datos clave.

El requisito de experiencia previa, la dificultad para continuar los estudios y la poca oferta de trabajo son las principales trabas que perciben los jóvenes. Del otro lado del mostrador, para las empresas la falta de capacitación, poco “compromiso” y expectativas poco realistas en cuanto a la flexibilidad que puede ofrecer un trabajo remunerado son las principales dificultades a la hora de tomar empleados jóvenes. Las respuestas son el resultado de un relevamiento hecho por una ONG que hace hincapié en la necesidad de acercar a las partes para facilitar el acceso al primer empleo formal.

En Argentina, la tasa de desempleo juvenil duplica la media nacional y este rango etario tiene las mayores tasas de informalidad laboral. Combinado con la evidencia de que 1 de cada 2 jóvenes no logra terminar la escuela secundaria dentro de la educación común, los jóvenes de nuestro país se encuentran inmersos en un laberinto de problemáticas socio laborales.

Ante este escenario la organización sin fines de lucro Cimientos, junto con Adecco Argentina, presentaron un análisis sobre la situación laboral de los jóvenes en Argentina. El informe se llevó a cabo mediante el relevamiento de 172 empresas (pequeñas (37,21%), medianas (36,63%) y grandes (26,16%) en función de la facturación anual) y 184 jóvenes que egresaron de la escuela secundaria pública acompañados por Cimientos (hombres y mujeres de entre 18 y 24 años).

“La juventud de nuestro país se encuentra en un laberinto donde la pobreza, la baja tasa de terminalidad educativa, la informalidad laboral y el desempleo les están impidiendo construir un proyecto de vida autónomo” (Miniati)

“La juventud de nuestro país se encuentra en un laberinto donde la pobreza, la baja tasa de terminalidad educativa, la informalidad laboral y el desempleo les están impidiendo construir un proyecto de vida autónomo y en libertad. Esta encuesta demuestra que el título secundario es necesario pero no suficiente a la hora del primer empleo. Es muy importante entender cuáles son las dificultades de los jóvenes que ingresan al mercado laboral llenos de expectativas y sueños a cumplir pero se encuentran con serias dificultades”, destacó Marcelo Miniati, Director Ejecutivo de Cimientos.

Entre los hallazgos del relevamiento, los autores encontraron que a pesar de que el 46% de las empresas tiene dificultad para encontrar el perfil joven que requiere, más de la mitad no cuenta con programas de primer empleo. Esto tiene correlación directa con que el 83,2% de los jóvenes percibe como principal dificultad en la búsqueda de trabajo el requisito de experiencia previa. Otras dificultades que perciben los jóvenes son la incompatibilidad horaria con sus estudios (52,2%) y la falta de oportunidades de trabajo formal (47,8%).

¿Por qué hay quienes no trabajan ni buscan trabajo? La mayoría manifestó dedicar todo su tiempo a estudiar. Aunque en menor medida surgieron también otras respuestas del tipo “lo considero muy difícil, me desanima” y “las condiciones laborales no se adecúan a mis necesidades”.

Los que sí buscaron trabajo, ¿cómo lo hicieron? Las tres principales respuestas fueron: que presentaron sus CVs en locales o empresas que buscan personal, preguntaron a amigos o familiares y/o respondieron a avisos en portales de empleo. La búsqueda laboral se había extendido en la mayor parte de los casos entre dos o tres meses (37,1%) y el nivel de optimismo de los jóvenes ante esa situación era relativo: el 46,8% se consideró “un poco optimista”, mientras que el 38,7% apreció que era “bastante optimista”.

Colocando el foco en los que sí trabajaron, más de la mitad lo hizo en relación de dependencia (52,5%) y el 26,3% compartió que tenía un “acuerdo de palabra”, es decir que trabajaban de manera informal. El 61,6% consideraba estar trabajando de todas formas con una modalidad por tiempo indeterminado, contra un 22,2% eventual y un 16,2% por un plazo determinado.

Por su parte, las empresas destacan tres grandes categorías con relación a la temática: la falta de preparación o capacitación, la falta de compromiso o “cultura del trabajo” y un desacople de expectativas de los jóvenes con relación a lo que se puede ofrecer desde las empresas, principalmente en torno al concepto de “flexibilidad”.

Las empresas destacan tres grandes categorías con relación a la temática: la falta de preparación o capacitación, la falta de compromiso o “cultura del trabajo” y un desacople de expectativas de los jóvenes con relación a lo que se puede ofrecer desde las empresas, principalmente en torno al concepto de “flexibilidad”

Algunas de las situaciones a las que se enfrentan las empresas son: “no están dispuestos a trabajar 45 horas semanales en un empleo de tiempo completo…”, “los nuevos candidatos son más descontracturados que la política de la empresa”, “cuentan con muchas condiciones previas”, “…tienden a cambiar rápidamente de empleos porque se cansan, se aburren o agotan”, “quieren trabajar cuando quieren, como quieren y el sueldo no les gusta” y “no están acostumbrados a aceptar directivas…”.

Los empleadores destacan como rasgo distintivo del público sub-25 que antepone el balance de la vida personal/laboral al salario cuando se trata de aceptar una propuesta, a la inversa de lo que sucede con otras generaciones. Los jóvenes, por su parte, reafirman este rasgo marcando que priorizan por sobre todo un horario que les permita estudiar, dejando al salario en segundo lugar.

“Es importante que los jóvenes puedan crecer en habilidades que mejoren su empleabilidad y que las empresas los acompañen en el proceso apostando a su formación y recordando que todos alguna vez arrancamos de cero. Para ello es fundamental que los líderes senior y los equipos de talento reconozcan su rol cerrando la brecha que existe entre la educación y el empleo. Una forma de fomentar la inclusión es mediante los programas de Early Career y otras iniciativas para las primeras experiencias, también se pueden crear comunidades virtuales, en las cuales se puedan establecer conexiones a través del networking. El objetivo es construir un mercado laboral inclusivo en el cual los empleadores puedan encontrar el talento joven que requieren para crecer y los jóvenes vivan su inserción como una etapa que, lejos de frustrarlos, los entusiasme y motive a desarrollarse”, complementa Alexandra Manera, Directora de Recursos Humanos de Adecco Argentina & Uruguay.

Fuente: Infobae.

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