Inicio » Funcionaria de educación, presuntamente involucrada en caso de abigeato. Aunque lo niega, puso a disposición su renuncia.
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Horas difíciles vive María Laura Mac Intyre, la Directora Departamental de Escuelas de Federación. Si bien salió a desmentir versiones que la involucran en un caso de abigeato, no pudo negar que la Policía efectuó un operativo en su casa y que ha sido acusada.

Desde las redes sociales, la funcionaria utilizó una frase ambigua: “quiero aclarar que no estoy detenida, ni legamente involucrada en el delito de abigeato”. Y agregó: “en el día de ayer (viernes), me encontraba descansando en mi casa, cuando sorpresivamente –en horas de la madrugada- un grupo de policías se apersonó y me endilgó una inexistente conducta delictiva”.

Es decir, Mac Intyre termina confirmando que ha sido acusada formalmente, por lo que el “rumor” tiene asidero. Obvio, las conclusiones deberá obtenerlas la Justicia, pero, en principio, el personal policial que intervino la señaló como partícipe de un operativo de robo de animales.

La funcionaria terminó su posteo diciendo que, “como desde el primer día”, puso “a disposición” su renuncia.

Cómo habrían sido los hechos

Según información extraoficial a la que tuvo acceso El Entre Ríos, un sargento y un cabo de la policía de Feliciano, integrantes de la Brigada de Prevención de los Delitos Rurales, estaban apostados en un vehículo no identificable al costado de la ruta provincial número 1, frente a campos del establecimiento San Pedrito, cuando observaron avanzando en dirección norte sur a una camioneta Volkswagen Saveiro doble cabina, color gris, dominio AB538YX. Alcanzaron a divisar en el interior del vehículo a una mujer y a 3 hombres. Al volante, reconocieron a la señora María Laura Mac Intyre, Directora Departamental de Escuelas de Federación.

La policía intentó seguir a la distancia a la Saveiro, pero la perdió de vista en zona de curvas, antes de llegar a la Estancia El Charabón. Minutos después, los efectivos se cruzaron de frente con la camioneta, pero esta vez sólo iba en su interior Mac Intyre. ¿Adónde descendieron los demás si en las inmediaciones no hay domicilios?, se preguntaron. La respuesta la obtuvieron cuando, al llegar a la entrada oeste del establecimiento El Charabón, enfocaron en la banquina, entre los árboles y la espesa vegetación, y detectaron la presencia de tres sujetos ocultos en el monte, que huyeron al reconocer la presencia de la policía.

En la corrida, el primero al que identificaron fue a Gualberto “Beto” González, propietario de una pollería y carnicería y -según trascendió- pareja de la Directora Departamental de Escuelas, quien tenía en su poder un arma de fuego larga. Luego, reconocieron también a Gonzalo Verón. Los dos se dieron a la fuga sin que la policía pudiera apresarlos. Pero la recorrida por la zona permitió hallar mochilas de lona con carne fresca de animal bovino, y entre la vegetación fue encontrado el tercer hombre, identificado como Jorge Maximiliano Buena, alias “Tom”. Tenía sangre en el rostro y escoriaciones provocadas por la huida a través del monte.

“Tom” atinó a explicar que había carneado una vaca en el campo en frente y que estaba esperando que lo fueran a buscar. La policía también encontró un teléfono celular que perdieron en la huida los otros dos protagonistas del hecho, lo mismo que ganchos, cuchillos y cuatro cartuchos de fusil calibre 308.

La policía informó de los acontecimientos a la fiscal en turno, Soledad Bordoy, quien dispuso la aprehensión de Buena y el secuestro de los elementos de interés para la causa: cuatro cartuchos calibre 308, 180 kilos de carne bovina, una bota de goma, 5 cuchillos, y una chaira, piolas, una botella con agua, y prendas con sangre pertenecientes a Buena Jorge Maximiliano con restos de sangre.

La policía tomó contacto con el encargado del establecimiento El Charabón, quien habilitó el ingreso de los uniformados para que constataran la carneada clandestina, que había tenido lugar a 1800 metros al oeste de la entrada. El animal faenado era una vaquilla de la raza Angus negra, de 400 kilos aproximadamente, que presentaba un orificio de arma de fuego de gran calibre a la altura de la paleta izquierda, con entrada y salida. Las primeras pericias determinaron que la carne hallada en la ruta corresponde al animal de la estancia El Charabón.

Fuente: El Entre Ríos

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