Inicio » En Entre Ríos estamos en rojo.
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Se trata en lo que respecta al suministro de gasoil, sobre todo en lo que hace a los transportistas y productores rurales –mencionamos de esa manera a los que cabría considerar demandantes prioritarios- ya que ni los automovilistas ni los otros demandantes del producto, la pasan mejor.

Esa afirmación traduce las conclusiones de un relevamiento realizado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), volcadas en el denominado “Mapa de abastecimiento de gasoil”. Demás está decir que en casos como el que nos ocupa el rojo es el color que se identifica con la alarma y el peligro, cual lo es concretamente respecto a este combustible, ya que la posibilidad de hacerse del mismo en las estaciones de servicio de no ser nulas, son escasas. Como detalle casi anecdótico a computar, en esta situación se nos ve “corridos al norte del país”, ya que formamos con las provincias de Jujuy, Salta, Formosa, Tucumán, Misiones y Corrientes, un bloque que no puede designar como el de “los diablos rojos”, us wue sin combustible no puede haber llamas ni tampoco infierno.

Aunque la situación se acerca a lo dramático en el caso de provincias como Tucumán que están en plena zafra azucarera; como es también el nuestro en forma coincidente, si recordamos que sucede lo mismo en el caso de la campaña de recolección de la producción citrícola. Todo ello, sin dejar de destacar la paciencia en vías de agotamiento de los camioneros, ya que, según la entidad que agrupa a los empresarios del sector, un 31% de los transportistas debió aguardar entre seis y doce horas para conseguir el combustible y un 26% hasta más de medio día, en los pasados fines de mayo, ocasión en la que la misma efectuó un relevamiento al respecto. En tanto se ve a gobernadores que “están que explotan” frente a este estado de cosas.

Uno de ellos es el gobernador de Salta, el cual en recientes declaraciones públicas dio la impresión de no guardarse “casi nada”. Es que se lo vio rezongar por lo que está sucediendo, al manifestar que “nos dijeron en una semana se soluciona el problema del abastecimiento. Eso fue hace 20 días y cada vez estamos peor. Queremos que nos digan cómo se va a solucionar este problema, si lo van a resolver y si tienen intenciones de resolverlo y si se puede resolver, pero que le digamos a la gente la verdad”.

No concluyó allí en su cuestionamiento, sino que se lo vio enseguida incursionar en el trato preferencial que desde el gobierno central se le da al Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) a la hora de distribuir subsidios –tal el caso del transporte público- y asistir financieramente a los gobiernos y administraciones municipales ubicados dentro de ese sector territorial, en lo que significa una muestra clara del centralismo porteño de otrora, revivido, en contraposición con la proclamas en favor del federalismo, que no se dejan de escuchar cada vez que un funcionario nacional, visita a una provincia. Es por lo mismo que al gobernador salteño, ampliando el espacio de su enojo también se lo escuchó decir que “si el centro del país no tendría combustible, sería noticia nacional. El Norte no tiene combustible y nadie se enteró”, para añadir que “tenemos la obligación de hacer que se entere el país que hay una Argentina que está sin combustible”.

Es dentro de ese marco que provocan, cuando menos desconcierto y confusión, las consideraciones del Jefe del Gabinete nacional, en declaraciones a los periodistas al terminar una reunión con una decena de gobernadores, cuando con respecto a las magras disponibilidades de gasoil en nuestro país, luego de admitir que es un problema a solucionar, remarcó que desde el Gobierno están trabajando para resolverlo, “y que lo harán en 2 o 3 días”. Es que manifestaciones de ese tipo, a las que, por otra parte, la opinión pública está acostumbrada, es una muestra más de la liviandad con se ve a los funcionarios formular declaraciones, así como también a la ralentización con que, invariablemente, enfrentan los problemas. No en balde se afirma, con más que un dejo de ironía, aquello que ha pasado a ser luego de su autoría presidencial, una consigna tanto en la Casa Rosada como en numerosos estamentos del gobierno nacional, cuál es ese insistir en que casi invariablemente están actuando en un “vamos viendo”, en la que el dejar para mañana lo que puedes hacer hoy –precisamente lo contrario de lo que reza un viejo refrán- se entremezcla con esa improvisación permanente, un tipo de actuación que en el lenguaje corriente se la conoce como el “vivir poniendo parches” .

Es que el gobernar correctamente, al menos en una de sus caras, es prever los acontecimientos y anticiparse a ellos en la medida de lo posible; y en los caso de que éstos emerjan súbitamente, comenzar de inmediato a trabajar con eficacia para superar el problema que se ha presentado. Con lo que no basta con decir “estamos impuestos del problema desde el primer día, y seguimos trabajando para que algún día quede solucionado”. El interrogante que queda en pie, es el de establecer desde cuando el gobierno estaba en conocimiento que la producción nacional de gasoil, resultaba insuficiente para atender satisfactoriamente a su demanda”. Y ello evidentemente se sabía, o al menos debería haberse sabido, mucho antes que “Putin invadió a Ucrania.” De donde, cabría decir que la frase con la que encabezamos estas líneas; no es la correcta. no por exceso sino por lo contrario. Y que en su lugar hubiera correspondido haber indicado que es la Argentina, la que está en rojo.

Fuente: El Entre Ríos.

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