Inicio » QUIENES “HACEN A FAVOR” DE UNA COMUNIDAD SIN ADICCIONES.
Compartir

Por la Psicóloga Mirna Segovia.

Hace pocos días se conocieron noticias a cerca de operativos policiales por narcomenudeo en la localidad.

La comercialización y consumo de estupefacientes es una realidad que está a la vista de los ciudadanos y que más o menos de cerca nos afecta, nos duele y desgarra.

Ante esta miserable y triste situación existe otra: la de tantas personas que día a día trabajan a favor de una comunidad libre de adicciones…y lo hacen de modos que no solemos asociar a la solución del problema.

La problemática de las adicciones es de alta complejidad. Requiere tacto y delicadeza a la hora de comunicarla. En poblaciones pequeñas como la nuestra hemos de tener en cuenta particularidades y diferencias con respecto a la que presenta en grandes ciudades. Una importante es que aquí las personas con adicciones o involucradas en la venta de estupefacientes no son seres anónimos; son personas conocidas, o vecinos, o amigos o parientes, o amigos de un amigo, o parientes de un pariente. Por ello todo juicio de valor que se realice puede estar afectando personalmente a alguien y alimentar el señalamiento estigmatizante, la profundización del problema en vez de aportar a su solución.

Otro aspecto a considerar es cómo se describe la realidad y la distorsión que suele hacerse si se focaliza (sin conocimiento cierto) el consumo de estupefacientes en una determinada franja de edad, o aspecto laboral/ocupacional de los ciudadanos, o nivel socio económico. Un análisis cuidadoso del flagelo de las adicciones nos podría mostrar que el padecimiento no diferencia roles, edades, o profesiones, título o situación económica; incluso que, dolorosamente, hay quienes se encuentran en la paradoja de tener que luchar desde su función social para combatir el problema cuando en su propia familia lo está padeciendo.

El amarillismo, la espectacularidad con la que se suele hablar reiterativamente del tema no aporta a la solución del mismo. Genera desazón, escepticismo y desesperanza. Pone el dedo en una herida social para culpabilizar, juzgar, sectorizar… y así aumentarla. ¡Y es eso lo que como comunidad no necesitamos!

El tedio, el fastidio, la desesperanza y sentimiento de incapacidad para salir adelante se conjugan en quienes se sumergen en el mundo de las adicciones. La angustia y depresión es tal que solo por medio del consumo de sustancias adictivas es como han conseguido hallar alivio (o mejor dicho: un escape).

Ofrecer alternativas al mundo de las adicciones es “hacer” por el desarrollo humano, por brindar oportunidades que saquen a las personas del vacío existencial interior que las oprime. Es generar un mundo de opciones para que puedan dotar de sentido positivo la vida, haciéndolas personalidades fuertes que no necesiten de las drogas para afrontarla; oportunidades de desarrollo espiritual, emocional, intelectual, físico, moral, social, laboral.

¡Qué bien hace la labor (grande o pequeña) de todos aquellos que contribuyen a que cada ciudadano cumpla con un proyecto de vida digno!

¡Cuántos hay en nuestra localidad que día a día, en sus casas, en la escuela, en los clubes, en las comunidades religiosas, etc. “hacen” por educar las emociones y las pasiones, por la promoción de la vida fraterna, por la recreación positiva, por desarrollo de las artes, de los oficios, de los emprendimientos, de la salud; por el cuidado de los espacios públicos y su explotación para el desarrollo de actividades sociales! ¡ Son ellos los gestantes de un mundo alternativo al de las drogas!

¿Los vemos?, ¿los apoyamos?, ¿los alentamos?, ¿los ayudamos?, ¿difundimos sin triunfalismos sus obras?

Crear un mundo sin drogas no es ir “en contra de” las drogas, ni de los adictos; ni esperar que se terminen los puestos de venta para que no haya más adictos. Es hacer algo “a favor de” una comunidad mejor en TODOS los aspectos, creando y re-creando nuestra cotidianeidad con obras de bien, alternativas a aquello que padecemos.

MIRNA SEGOVIA

26 de mayo de 2022

Ilustración: obra del artista local Mariano Bustos.

Compartir