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RADIO UNO

¿Lunáticos?. Se acerca un eclipse de luna.

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Por la Psicóloga Mirna Segovia.

Madrugada del 16 de mayo de 2022: un eclipse total de luna sucederá en el espacio, manifestándose con todo su esplendor en nuestro mundo. “La luna se verá roja…”, dicen los diferentes portales informativos, “…producto de la proyección de todos los atardeceres y amaneceres del planeta sobre su superficie”.

Pero: ¿qué tiene que ver este suceso astronómico con el comportamiento humano?

Durante siglos el ser humano ha experimentado cierta curiosidad por la relación existente entre la conducta y las fases lunares.

Antes de que las ciencias modernas se ocuparan de ello fue en el mito, la fabula y los cuentos donde las distintas culturas expresaron el asombro, la intriga, la imaginación y el pensamiento a cerca de qué influencia tiene nuestro satélite natural en las personas o animales. Desde la antigua Roma, en la Biblia, la literatura y el arte se pueden encontrar referencias a una diversidad de dolencias físicas, psíquicas y espirituales que se consideraban subordinadas al influjo de la luna. Con el correr de los siglos esa atribución quedó restringida específicamente a patologías o estados psíquicos.

El saber popular ha estado y sigue estando impregnado de ideas referidas al tipo de influencia o cambios que causa la luna en el carácter o comportamiento, bajo la convicción de que los ciclo lunares “alteran” el estado emocional habitual del individuo o de las sociedades. Se suele creer que trastornan por ejemplo los períodos de nacimiento y la fertilidad; el ciclo de sueño; el estado afectivo (pone a las personas nerviosas, irritables o agresivas, dispersas o confusas); que durante la luna llena hay más desordenes públicos o accidentes; que causan afectaciones mentales, epilepsia, etc.

Vemos en el lenguaje común un reflejo de estas convicciones. Vocablos como “lunático” o “alunado” se utilizan para referirse al estado mental o emocional de alguien, reflejando en su composición una directa asociación entre estado mental y la influencia de la luna. Ambos provienen del latín lunaticus, que significa “de la luna”. “Lunático” se ha utilizado para señalar a ese loco que cuando la luna está creciente se pone furioso y cuando mengua se vuelve pacífico; “alunado” para designar a aquellos que están heridos ( tristes, desganados, perezosos, malhumorados) por la luz de la luna.

Lo cierto es que en la actualidad se cuenta con estudios científicos que han concluido que no existe relación entre las fases lunares y los cambios en el comportamiento humano. Es así que para la ciencia, hasta ahora, no hay evidencia que pueda asociar a la inestabilidad o alteración psíquica con la influencia lunar. Se podría decir que mundo académico ha exonerado a nuestra bella luna de todas las culpas por las locuras producidas por la humanidad y con las que se la cargó durante siglos. La inconsistencia, inestabilidad o desequilibrio psíquico han de ser explicados entonces por una multiplicidad de factores externos e internos a la persona, que en interrelación pueden enfermarla, y nada tienen que ver con nuestro astro satelital.

Lo que no podemos negar es la emoción que para muchos genera la contemplación de los fenómenos naturales, entre ellos la de un eclipse lunar, ni el hecho de cuántos se preparan para verlo y reunidos o en soledad lo disfrutan dejando que los invada el asombro por lo bello, por lo inalcanzable y por un orden del cosmos que trasciende todo poder y control humano. Y mal que le pese a la ciencia, habrá siempre poetas, escritores y artistas seguirán mirando la luna como una dama hacedora de cambios en las vidas.

Este 16 de mayo todos los atardeceres y amaneceres del planeta se proyectarán sobre la luna eclipsada, dicen los astrónomos…¡eso a mí me conmueve!. Aún siendo esa una vivencia emocional acotada en el tiempo, fugaz y que no proporciona cambios de carácter, quizás sea la con-moción más semejante que pueda existir entre “cuerdos” y “lunáticos”.

Eclipse de luna

Entrada la noche serena y fresca,

los contemplativos celebran desde sus terruños palcos abiertos

el pulcro cielo tas madrugadas de lluvia.

Cual prestidigitador, el Ser Supremo,

nos prepara un escenario con telón azabache salpicado de estallas.

Presente en escena la nacarada luna

es novia que espera los brazos que la enciendan.

Lentamente va iniciando, el Mago Celestial,

el acto fascinador de claros y oscuros.

Desliza un pañuelo de sombra sobre el cuerpo áureo del astro perlino,

mientras juegan los matices detrás de la negrura que avanza.

La alquimia misteriosa tensa el tiempo de los espectadores

que abstraídos aguardan la transfiguración presentida.

De pronto mutan en bermellones y plomizos

los lienzos que visten a la intérprete nocturna.

Comienza a lucir en su giro orbital

el nuevo ropaje que seduce y conquista.

Dejará en minutos el escenario embriagador

cuando el Señor de la historia apague la función mágica.

Hasta entonces aprovecha, vanidosa, petulante,

para vestir los rojos que la van cubriendo

Goza el mundo que embelesado la admira

deseando que el Mago sostenga la belleza…detenga el tiempo.

Mirna Segovia, 11 de mayo de 2022.

Ilustración: obra “Resiliencia”, de la artista santaelenense Mary Rausch.

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