Inicio » BUSCAR LA BELLEZA.
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Por la Psicóloga Mirna Segovia.

“Mis ojos que codician cosas bellas
como mi alma anhela su salud,
no ostentan más virtud que al cielo aspire,
que mirar aquellas”

Miguel Ángel

Durante el fin de semana largo de semana santa y en los días posteriores, se realizaron en Santa Elena múltiples actividades donde el arte (música, artes visuales, representaciones escénicas) se hizo presente en diferentes espacios y eventos (muestras, ferias, exposiciones, celebraciones religiosas).

Fue posible ver cómo personas de todas las edades participaron de esas manifestaciones y disfrutaban de apreciar el arte.

Siempre me ha interesado esta búsqueda de las personas: la búsqueda de encontrarse con la belleza, ya sea en el mundo natural o en las obras creadas por el hombre.

En nuestra vida cotidiana solemos estar “sujetos” a intereses y necesidades, deseos insatisfechos de nuestra voluntad, los que nos suelen hacer sentir carentes y sufrientes. Encontrarse con la belleza hace que por unos instantes nos abstraigamos de estos sentimientos.

Desde las neurociencias se ha comprobado que contemplar lo bello induce la liberación de dopamina y oxitocina, hormonas que producen bienestar y placer. Pero es un placer que no se refiere meramente a la sensación de agrado, sino que provoca calma y serenidad debido a que la agitación de la voluntad queda suspendida; “…es como si el individuo quedara en suspenso y brevemente, se eternizara” (C. Grave Tirado).

¿Acaso no es eso lo que alguien puede sentir cuando por ejemplo se detiene por unos instantes a apreciar la mirada de sus hijos, la sonrisa de su enamorada, las manos callosas de aquel que las ha gastado con trabajo honesto, una flor ya marchita que fue regalada con amor o el sillón gastado que utilizó un ser querido que ya partió?

Es que la belleza no solo se encuentra en el arte y en la naturaleza, sino también en todo aquello que se nos presente facilitándonos la contemplación de su “ser verdadero”; y contemplar el verdadero ser de “algo” es encontrarse con su transparencia. Cuando decimos que una cosa es bella es porque pudimos apreciar de ella su esencia, con toda luminosidad…y eso hace bien, aleja el dolor. Y algo aún más maravilloso es que aún en la adversidad le es posible a una persona conquistar y conservar un estado contemplativo que la aparte del infortunio y la acerque a un sentimiento que de lo bello haga algo sublime.

Vivimos en un mundo atormentado por el odio, la mentira, el engaño y la hipocresía. ¿Qué lugar le damos en nuestro día a día a la creación, valoración y contemplación de la belleza?

Carlo Maria Martini en su obra “¿Qué belleza salvará al mundo?” decía: no basta deplorar y denunciar las fealdades de nuestro mundo, es preciso irradiar la belleza de lo que es verdadero y justo en la vida, porque sólo esta belleza arrebata verdaderamente los corazones y los dirige a Dios.

Sí, es preciso irradiarla; hoy más que nunca. Cada persona tiene la capacidad de ser artesano y custodio de ESA belleza.

Mirna Segovia

25-04-2022

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