Inicio » “Preciosa Flor”, a seis años del crimen de Gisela López.
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Por la Psicóloga Mirna Segovia.

Gisela López, una joven de nuestra ciudad, fue vista con vida por última vez por su familia la noche del 22 de abril de 2016. Su cuerpo fue encontrado 18 días después a poco más de 150 metros del barrio donde vivía, en un sector denominado “El Bajo”, a la vera de la avenida de ingreso a la ciudad. La autopsia reveló que falleció debido a estrangulamiento y que presentaba indicios de abuso.

Los sucesos en torno a la desaparición y muerte de Gisela en manos de sus asesinos y abusadores nos llenaron de indignación, conmoción, dolor…

Con la llegada la intervención del aparato judicial transcurrieron también innumerables cuestionamientos al proceso de investigación, al accionar policial y al desarrollo del juicio. Las manifestaciones públicas de los ciudadanos y los reclamos de los familiares no han alcanzado, hasta el día de hoy, para que la verdad sobre lo sucedido sea develada. Los culpables del crimen siguen en libertad.

Este mes de abril de 2022 se cumplirán seis años del crimen. La cronología de los hechos la podrán encontrar en los distintos portales informativos que se ocuparon del tema, por lo que no me referiré a ello. Dejo aquí una poesía sabiendo que Gisela permanece junto a nosotros con una presencia espiritual.

Con el silencio de la verdad sobre el asesinato todos perdimos un poco como comunidad, nos sentimos menos seguros, menos confiados y muy defraudados. Si hay silencio de la verdad es porque también en nuestra convivencia existe una cultura del terror. Hemos de romperla, alimentando vínculos que se asienten en la confianza, de modo que nadie se crea con la licencia de seguir sometiendo a los demás a través del miedo. Nunca es tarde para encontrar la verdad, nunca es tarde para recomponer las cercanías que nos han de proteger, ni para vencer las ataduras del miedo. En ello pongo mi renovada esperanza.

Preciosa flor

(pensando en Gisela López)

Arrancaron una flor preciosa,

a unos pasos de mi hogar;

del jardín de la juventud fue arrebatada

y escondida en algún lugar.

Su vestidura de frescos pétalos

desgajaron con maldad

ensañados en vil acto

hasta mutilar su intimidad.

Cual residuo desechada,

y tirada a un pastizal,

mustia la divisó un gurí

que la encontró un día al pasar.

¡Qué tristeza, capullo de belleza,

un pueblo tu ausencia lamentó!

lágrimas de sangre aún están pendidas

en los ceibos testigos de lo que pasó.

Dicen que desde aquel día

en medio de tanta desazón

comenzó a ocurrir un milagro

que llega a cada corazón:

de su alma, corola herida,

perfume exquisito comenzó a emanar

que envuelve a todos aquellos

que quieren ver la vida brillar;

unge esa fragancia pura,

con gran fortaleza y valor,

a tantas flores como ella

para que no los pisotee ningún señor.

Pido a Dios que el bálsamo de esa esencia

bañe también la conciencia de los que deben actuar

para que de este criminal hecho

¡se conozca por fin la verdad!.

Mirna Segovia, 1 de abril de 2022.

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