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RADIO UNO SANTA ELENA.

La reforma de Sarubi, la ventaja de los intendentes y un homenaje a Busti.

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El intendente radical quiere que los jefes comunales no tengan reelección indefinida, como pueden hacerlo mediante intervalos.

Bruno Sarubi se metió en el debate acerca de las reelecciones que planteó su par de San Salvador, el peronista Lucas Larrarte.

El presidente de la Liga de Intendentes del PJ puso el tema sobre la mesa en la reunión en Victoria, el viernes pasado. Refirió a la cláusula constitucional 234 que expresa que  los intendentes y vices “durarán cuatro años en el ejercicio de sus funciones, pudiendo ser reelectos o sucederse recíprocamente por un período consecutivo más y luego sólo por períodos alternados”. En rigor no hay mucho margen para hacer lecturas. Los jefes comunales y los presidentes de los concejos deliberantes, a diferencia de la cláusula para gobernador y vice, pueden volver a postularse si dejan pasar un período.

Consultado sobre la cuestión, el intendente de La Paz se manifestó “en contra de las reelecciones indefinidas”. “Primeramente tenemos que tener en cuenta que en la Constitución Provincial y la Ley 10.027 se establece que el intendente y el vice pueden ser reelectos o sucederse por un solo período consecutivo. Por eso, para que esto cambie, no alcanza con modificar la ley sino que debería reformarse la Constitución”, prologó en declaraciones.

Enseguida sostuvo, no obstante, que “el espíritu de la norma es limitar las reelecciones indefinidas o una re reelección. Por eso, hacer una interpretación forzosa de la ley es atentar contra el sistema y la democracia favoreciendo a la política y perjudicando a la gente”.

Sarubi recordó que un fallo en el cual se vio involucrado. “Fue en el caso (René) Rossi, que era viceintendente de mi primera gestión. El Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos falló que los viceintendentes forman parte del Poder Ejecutivo. Es decir, tenemos un fallo sobre alguien que formaba parte del Poder Ejecutivo y se lo consideraba parte de una fórmula, entonces no debería haber dudas sobre  la interpretación que se intenta hacer ahora”, opinó sobre las dudas que surgieron en los últimos días.

Más adelante insistió: “No estoy de acuerdo con las reelecciones indefinidas, primeramente, porque esto no preserva y no le hace bien al sistema democrático; y en segundo lugar, porque los vecinos necesitan y merecen un cambio. Por eso sostengo que es importante e imprescindible para un gobierno la renovación de dirigentes”, señaló.

“La literalidad no me deja duda, pero si la hubiera, claramente el espíritu de la norma es no permitir esas reelecciones”, dijo.

Sobre las diferencias entre las cláusulas para gobernador y vice, que no pueden ejercer esos cargos más de dos veces; y la de intendentes, que se torna indefinida si se transitan con intervalos de un período; Sarubi equipararía la situación: “Me parece acertado que existan cláusulas que terminen con las reelecciones indefinidas, porque también le hace bien a los partidos políticos”.

Contexto y homenaje

En la Convención Constituyente de 2008, cuando se comenzó a debatir las reelecciones, la Liga de Intendentes del PJ, en ese entonces comandada por Faustino Schiavoni, se movilizó para sostener la re reelección de casi una decena de jefes comunales, pero la Convención presidida por Jorge Busti no le hizo lugar.

La mayoría de ellos estaban alineados con Sergio Urribarri, quien ya se había enfrentado a Busti, y se daba por hecho que se enfrentarían en 2011, como sucedió.

La disposición finalmente aprobada les clausuraba la carrera municipal a quienes asumieron los poderes ejecutivos en 2003, impidiéndoles en 2011 volverse a postular porque la gestión por las que estaban transcurriendo era contada como segunda.

Los afectados eran el propio Schiavoni, Juan Javier García (Chajarí), Hugo Marsó (Colón), Marcelo Bisogni (Concepción del Uruguay), Juan Carlos Brambilla (Crespo), César Garcilazo (Victoria), Sergio Smunck (Viale), Ángel Vázquez (San Benito), Juan Carlos Darrichón (Diamante) y Daniel Kramer (Ramírez).

“Vamos a plantear las dos vías: legal y política, y que la ciudadanía evalúe quien tiene razón; vamos a defender la posición reeleccionista histórica del peronismo, la de la Constitución del 1949 y la defensa de la autonomía municipal de la reforma de 1994”, había prometido Schiavoni el 10 de noviembre de 2010 con la nueva carta magna ya sancionada. No hubo apoyo suficiente de Urribarri y todo se diluyó.

En su momento, y con razón, se entendió que la Constitución fue “un traje a medidas legal”, ya que mientras se excluyó a los ex gobernadores Sergio Montiel, Mario Moine y Jorge Busti del alcance del artículo 161 (que impide que una persona pueda ser gobernador más de dos veces en toda su vida) mediante la disposición transitoria del artículo 289, no se les dio la misma posibilidad a Urribarri, al igual que los intendentes que transitaban su segunda gestión, para quienes no existió salvedad alguna.

El ex gobernador fallecido el 20 de diciembre pasado fue quien trazó las vigas de la institucionalidad. A medida de su liderazgo. Aún rigen sobre ellas la vida política entrerriana.

Fuente: Página Política

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