97.1

RADIO UNO SANTA ELENA.

La aventura de enseñar y aprender en contextos rurales.

Compartir

Con la excusa de colectar las vicisitudes que debieron afrontar docentes y estudiantes de sectores rurales durante la pandemia para sostener los vínculos educativos, un libro actualiza las discusiones en torno a la importancia social, política, ciudadana y afectiva de la formación escolar. Se trata de “Cuando la escuela sí importa. Educación rural: lo que la pandemia (no)s mostró” y será presentado de manera virtual el martes 21.

La pandemia desatada por el coronavirus significó una verdadera reorganización de la sociedad: desde las acciones más ordinarias hasta las más complejas se vieron afectadas; y la educación, no fue la excepción.

En ese escenario, el gesto habitual de ir a la escuela a diario se vio forzado a ser modificado para resguardar a la población de un posible contagio. Y, como se sabe, sostener la tarea de enseñar y aprender- comunicación virtual mediante- ha significado un sinfín de obstáculos que resuenan hasta estos días. Tanto es así, que de un tiempo a esta parte se habla de un antes y un después en las prácticas educativas; y no es para menos, sobre todo si se considera que en muchos sitios no se cuenta con conexión a internet, y los recursos económicos son aún más escasos.

El vínculo identitario entre escuela, docentes, y estudiantes suele ser fuerte en todos los establecimientos, pero es insustituible en aquellos que funcionan en espacios rurales. Hay que tener en cuenta que las escuelas de campo muchas veces son la única dimensión de sociabilidad que existe entre niños y adolescentes cuyas residencias están separadas por grandes distancias. En el mismo sentido, estas instituciones educativas de la zona rural suelen concentrar el total de las prácticas ciudadanas, no sólo porque se tiene relación allí con símbolos tradicionales como la bandera y el himno, sino porque se transmiten una serie de prácticas que convierten a los sujetos en integrantes de una sociedad. De este modo, algunas postales se resignifican: los docentes que hacen dedo para llegar a la escuela, y los niños y adolescentes que dejan de hacer las tareas habituales para subirse a un caballo o a un carro y recorrer trayectos agobiantes. A estas dificultades tradicionales, se agregó la imposibilidad del encuentro cara a cara, adversidad que intentó ser abordada con mucho ingenio y pocos recursos.

Así, recobraron valor los esfuerzos compartidos por unos y otros para sostener las relaciones humanas y encontrar las maneras de intercambiar saberes y experiencias. De allí la importancia de enfocarse en este tipo de escuelas.

Es cierto que en Argentina son unas 15.000 las escuelas rurales, pero es difícil imaginar que haya dos exactamente iguales, más allá de que existan situaciones y problemáticas comunes. Por eso resulta doblemente atractivo ojear detenidamente las 234 páginas de Cuando la escuela sí importa. Educación rural: lo que la pandemia (no)s mostró, publicado por la Editorial Fundación La Hendija.

El material cuenta con un prólogo, 16 ensayos y un epílogo. Las responsables de la compilación fueron Susana Berger y Ángela Martínez.

EL DIARIO dialogó con ellas con la excusa de que el martes 21 de diciembre se presentará la obra de manera virtual.

–Todo libro tiene una historia, ¿Cuál es la de este que están presentando?

–La idea surge desde la Editorial La Hendija, quienes se vieron interesados en compilar experiencias educativas del contexto rural, particularmente vividas durante la pandemia. El objetivo tiene que ver con visibilizar el rol de los y las docentes, el papel que desempeñaron los equipos de conducción, y la experiencia que tuvieron los estudiantes rurales de distintas partes del país, durante todo este tiempo. La producción sirve para mostrar la diversidad geográfica y lo que implica ejercer la docencia y ser estudiante en cada uno de estos territorios.

El primer gesto fue realizar una convocatoria a nivel nacional que se lanzó en el mes de junio del corriente año. Tuvo una inmediata una repercusión significativa que se expresó en la recepción de numerosos y variados trabajos.

Si bien las narrativas se centran en el recorte temporal del año 2020, entendiendo que desde entonces la educación es un antes y un después, en diversos aspectos, cada experiencia trasciende ese tiempo. Es así, ya que lo expresado arrastra problemáticas que conviven en dicho ámbito y que la pandemia resaltó. Incluso plantean nuevas posibilidades de enseñanza y aprendizaje que al momento (quizás) no se han tenido en cuenta.

ITINERARIOS

–¿El título precedió al libro o fue al revés?

–Fue posterior a la compilación; de hecho, se conformó a partir de los títulos de algunos artículos seleccionados para la publicación.  Entendemos que “Cuando la escuela sí importa”, da cuenta del sentido y los desafíos de la educación y de la escuela en estos tiempos.

–¿Con qué se van a encontrar los lectores?

–Los y las que adquieran el libro podrán sumergirse en el territorio, conocer múltiples realidades, visibilizar dificultades, horizontes y posibilidades de la educación en contextos de ruralidad, así como también experiencias de trabajo en escuelas de nivel primario, secundario y terciario. Estos aspectos son abordados por las voces de los protagonistas: docentes, alumnos, supervisores e otros actores que integran las distintas comunidades.

–¿Qué relación se establece entre la escuela y la pandemia?

–La relación entre escuela y pandemia es intrínseca, ya que el recorte de las narrativas se produjo en el marco de la emergencia sanitaria por Covid -19. De todos modos, la propuesta del libro también es que sea una lupa para proyectarnos como docentes e incluso como sociedad, para visibilizar experiencias, como así también condiciones de trabajo en contextos particulares.

Retomando la idea a la que alude el título del libro, consideramos que no hay circunstancias donde la escuela no sea importante; pero lo es mucho más en la ruralidad, donde la institución escolar es el único punto de encuentro. Si la escuela no está abierta, no hay nada: no hay vínculos sociales que se den. La heterogeneidad del contexto rural, la geografía tan diversa que tenemos en nuestro territorio, hace que la escuela sea fundamental para el desarrollo de las comunidades. Hay zonas donde si no se está en la escuela no se está en relación con nadie. En unos de los relatos aparece la idea de “siempre estuvimos aislados”, y eso es muy fuerte escuchar de la voz de un adolescente.

La pandemia puso a prueba el ingenio y la voluntad de la docencia.

PUENTES

–¿Qué lugar se establece en los textos entre las políticas públicas, las instituciones escolares, los docentes y los alumnos?

–Sí bien no hay un artículo que puntualmente señale a las políticas públicas, todos los textos dejan de manifiesto la necesidad de que existan decisiones contextualizadas que den respuesta a las necesidades educativas, en contexto o no de pandemia. De uno u otro modo, todos hacen referencia a las falencias del Estado para llevar a cabo una educación de calidad, ya sea para garantizar la continuidad de las clases, como para promover una inclusión social verdadera.

–¿Qué aportes creen que produce el libro?

–Hay una diversidad de textos, pero todos hablan desde la experiencia en los territorios: algunos en primera persona, otros en tercera y en articulación con el análisis de autores referentes del campo pedagógico y sociocultural. En esto reside lo valioso de estos relatos situados y contextualizados en realidades complejas. En ese sentido, el libro es un aporte sustantivo para dar a conocer las experiencias de la educación rural en pandemia pero también para seguir pensando la educación desde nuevas perspectivas teóricas, en diálogo con la realidad latente.

Las producciones sirvieron para confirmar que la escuela, sobre todo las rurales, no conocen de muros, porque sus resguardos de campos, tierra y agua son infinitos y, por ende, los vínculos que se construyen traspasan, incluso, los alambrados. Los y las docentes caminan calles de ripio, caminos de barro, trascienden montañas o se suben a un caballo; pero están ahí. Hablando del fuego que se hace llama y nos convence de que aún tenemos mucho para conversar, resonar y construir.

–¿Qué alcance tiene el enfoque?

–La convocatoria fue a nivel nacional y la respuesta llegó sin hacerse esperar. Tal vez porque lo inédito de la situación requería comunicar y compartir. Hay artículos de diversos puntos del país: Santa Fe, Entre Ríos, Chubut, Misiones y Corrientes. Esto aporta a poder abrir el abanico de realidades y hacer una lectura más profunda de la heterogeneidad rural que exige un abordaje específico. En “Cuando la escuela sí importa” se rescata el valor de cada una de las experiencias en lo que ellas tienen de singular e irrepetible, nunca extrapolables pero sí abriendo horizontes de comprensión e interpretación de múltiples realidades en territorios diversos.

ETAPAS

–¿Cómo se produjo la convocatoria?

–Fue realizada por la Editorial La Hendija, quienes nos convocaron para hacer la compilación. Esta tarea se organizó conforme una rutina: leer los textos recibidos, seleccionarlos y hacerles las sugerencias correspondientes en casos necesarios para la publicación; se tuvo en cuenta la pertinencia con los ejes solicitados, que fueron los siguientes: vínculos pedagógicos en tiempos de pandemia, las TICs y los desafíos pedagógicos, el Estado y las políticas educativas, la conducción y los desafíos ante lo emergente y las escuelas rurales y contextos socio ambientales; también se consideró el estilo de los textos: narrativas o ensayos.

–¿Qué evaluación hacen como compiladoras?

–Fue una experiencia enriquecedora, que nos permitió en primer lugar mirar las problemáticas territoriales desde nuestras trayectorias, distintas, pero que pudieron complementarse para la lectura y selección de artículos.

–¿Cómo fue la experiencia de hacer un libro?

–Maravillosa. Mirar el recorrido, lo que se aprende en el trayecto y verlo plasmado en el libro es tremendo. El libro sigue siendo la posibilidad de leer y volver a leer, y desde ahí resignificar todo otra vez. También destacamos la iniciativa de la Editorial de brindar un espacio para poner en diálogo las problemáticas de la educación rural en estos tiempos, desde diversas perspectivas. Es muy importante contar con una propuesta así: es meritorio que este libro de le voz a las experiencias en territorio y que la iniciativa haya surgido de nuestra provincia.

Pese a las adversidades es encomiable el esfuerzo de los alumnos y estudiantes para llegar a las escuelas rurales.

Nombres propios

Los autores y las autoras produjeron materiales desde distintas partes de la Argentina. A continuación, el listado de los artículos, con el detalle sobre su autor y el lugar de residencia.

La especificidad de la educación rural, de Arturo Lizama, (Chubut); La inclusión educativa en las escuelas rurales, de María Fernanda Ben, Norma Graciela Butus, Nidia Liliana Cecco, (Concordia); Diseñarte, de Carolina Cherullo (Feliciano); Voces en contexto de pandemia, de María Elena Rougier (Paraná); Enseñar en cuarentena en la escuela en contexto rural, de María Rosa Wetzel (Sauce de Luna); Metamorfosis, de Rosa Teresa Silva, (Sauce de Luna); Experiencia pedagógica en emergencia sanitaria, de Celso Limberger, Patricia Petrazzini, Noelia Kleiner, Lorena Luft (Capioví-Misiones); Experiencia rural virtual. Tim, (Colonia Ensanche Sauce-Dpto. Federación); Lo que la pandemia nos mostró, de Marcelo Marmet, Tulio Pérez, Emilce Mijalec, Soledad Ríos, Solis Valeria, (Pueblo Gral. Alvear – Diamante); Prendele fuego a una Carandá, de Cecilia Benitez, (Sauce de Luna); Ruralidad, vínculos y desafíos pedagógicos, de Silvina García, (Villa Urquiza); El agua de la sabiduría, (Villa Paranacito – Islas del Ibicuy); Educación rural y TIC, de Mauricio Sotomayor y Darío González, (Corrientes); Cuando la escuela sí importa, de Alicia de la Fuente, (Suardi-Santa Fe); Una mirada desde la ruralidad, de Carla Reynoso, (Cnia. La Providencia-La Paz); Hacer y sostener proyectos educativos en pandemia, de Ángela Martínez y Paola Fálico, (Chajarí/Paraná).

EDUCACIÓN: SE ABRE UN ESCENARIO COMPLEJO PARA EL AÑO PRÓXIMO

EDITORIAL LA HENDIJA CONVOCA A ENVIAR TRABAJOS SOBRE EDUCACIÓN RURAL

EL CGE DA INICIO AL ESTUDIO PROVINCIAL DE INVESTIGACIÓN SOBRE SECUNDARIA RURAL

SEISCIENTOS DOCENTES SE CAPACITARON EN LA JORNADA DE FORMACIÓN EN CONTEXTO RURAL

AGROTÉCNICAS Y UNIVERSITARIOS JUNTOS: OTRO MODO DE CONOCER LA RURALIDAD

Fuente: el diario

About Post Author

Compartir