Un descanso más corto del esperado.

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Este fin de semana largo, la dirigencia opositora que actuó en la campaña se tomó un descanso. Ni siquiera hubo tiempo para plenarios donde se evaluara el resultado. Algunos especulan con que el parate electoral durará, como mucho, un año. Imaginan que para fines de 2022 estarán armando listas para unas elecciones provinciales adelantadas en 2023.

El año electoral fue largo para la dirigencia de Juntos por Entre Ríos. Arrancó en pleno verano, con las primeras recorridas de Rogelio Frigerio para tomar contacto con la dirigencia de la provincia y el armado de Construir, el grupo que lo enfrentó en la interna,  liderado por los intendentes radicales Pedro Galimberti y Darío Schneider.

Después vino la renovación de la conducción partidaria de la UCR, el congreso radical que ratificó la alianza con el PRO y el cierre de listas para una interna que no todos creían que se haría. La competencia terminó potenciando al frente opositor, aunque también abrió heridas durante una campaña en la que el sector de Frigerio, como indica el manual para todo aquel que va ganando, evitó la confrontación que sólo hubiera servido para subir al ring a Galimberti.

Las PASO resultaron finalmente virtuosas para resolver la interna, sobre todo porque los que desafiaron a Frigerio obtuvieron minoría y se integraron a la lista. Aunque los posteriores análisis más finos de los números reconocieron algunas fugas en determinados distritos.

Pero nada opacó lo que fue un aplastante triunfo de la lista que encabezó Frigerio y que situó al ex ministro de Mauricio Macri como uno de los ganadores más nítidos del mapa electoral argentino, que lo reposiciona nacionalmente dentro de la coalición opositora.

Todo le salió bien a Frigerio. Hasta los experimentos más raros de esta elección, como la candidatura de Lucía Varisco por afuera de JxER, no provocaron el daño que alguna vez se temió que podría provocar.

Hubo una ola nacional de castigo al peronismo y JxC fue la herramienta de expresión favorita para canalizar esa bronca. Pero Frigerio, con el 54%, estuvo muy encima de la media nacional del 42% del JxC. Hubo aquí un mérito del candidato, que supo sintonizar con un electorado entrerriano mayoritariamente antikirchnerista.

Camino ¿asfaltado? a 2023

El año 2021 termina de la mejor manera para JxER. Haber ganado en toda la provincia, con excepción de Feliciano donde perdieron por 300 votos, genera una expectativa para consolidar candidaturas a intendente en todas las ciudades y pueblos de la provincia. “No es lo mismo conseguir un buen candidato a intendente cuando perdés que cuando ganás con esta diferencia”, hace notar un armador de Frigerio.

Las últimas elecciones vienen arrojando un dato estable: JxER tiene consolidado una base del 40% en la provincia. El sentido común indica que si mantiene la unidad y siguen ampliando el espacio, como postula Frigerio, tienen garantizada una elección muy competitiva en la provincia para 2023. Si la ola nacional favorable a la oposición se mantiene, un buen candidato a gobernador y buenos candidatos a intendente abrirían un escenario inmejorable para un cambio de signo político en el gobierno provincial.

Esa es la perspectiva que vislumbran algunos referentes de la oposición, a una semana del 14 de noviembre. Pero todos saben que dos años puede ser una eternidad en Argentina. Y que la recuperación peronista ya ocurrió entre 2009 y 2011, o entre 2017 y 2019. Y también que ese fuerte movimiento del escenario entre una elección y otra se ha registrado en la provincia: Atilio Benedetti ganó por 15 puntos en el 2017 y perdió la gobernación con Gustavo Bordet por 22 puntos en 2019. Y cuatro meses después, volvió a ganar Macri en la provincia.

En todo caso, en Entre Ríos ha quedado bastante claro que una elección legislativa no es lo mismo que una general, en la que se ponen en juego los cargos ejecutivos. El peronismo se vuelve más competitivo cuando se renuevan las intendencias y la gobernación. Y el perfil de Bordet, con su peronismo de buenos modales, ha sido efectivo en una provincia que se volvió refractaria al kirchnerismo después de las dos gobernaciones de Sergio Urribarri.

No es un dato menor, para entender el mapa político entrerriano, la buena relación que siempre existió entre Frigerio y Bordet.

Pero además, el gobernador peronista tiene en sus manos la posibilidad de desdoblar las elecciones. Es una herramienta que le votó Cambiemos en 2018, luego de que naufragara el intento por una reforma electoral más integral, con boleta única de papel y representación de minorías.

Si el contexto económico del país no mejora, Bordet podría usarla para despegarse de la ola nacional adversa.

Si eso ocurriera –en JxER creen que es lo más probable– en un año, a fines de 2022, los partidos deberían estar ya en el proceso de armado de listas para las primarias de principios de 2023.

Por: Pablo Bizai
 pablobizai@gmail.com

Fuente: Página Política