Desde la vereda de enfrente a la patronal, buscan que los docentes “vuelvan a confiar en el sindicato”.

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Este jueves 4 de noviembre los afiliados a la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER) votarán para renovar sus autoridades, en una elección que fue postergada en 2020 a raíz de la pandemia.

La única lista que se presenta como alternativa a la dirigencia actual es la Multicolor, encabezada por Gimena García. Una de sus impulsoras es la Corriente Nacional Docente Conti- Santoro, minoría en el departamento Colón, que en esta oportunidad intentará quedarse con la conducción de la seccional.

Entre sus candidatos están Julia Deyme (secretaria general), Nicolás De Rosa (secretario gremial) y Rodolfo Leyes (secretario de Prensa).

– ¿Quiénes integran la Lista Multicolor?

R.L.: – Multicolor es el nombre que ha tomado en la mayoría de las provincias argentinas, la experiencia de juntar corrientes sindicales docentes de corte más combativo, generalmente vinculadas a la izquierda, no necesariamente partidarias.

N.D.R.: – No pertenecemos a ningún partido político patronal, es decir, tradicional. No somos peronistas ni de Cambiemos. En nuestra lista podés encontrar alguno que milita en un partido vecinal, pero ninguno en partidos burgueses.

La Multicolor en Entre Ríos se forma en un contexto muy particular de la historia del sindicado docente, en la cual se unieron dos de las tendencias más tradicionales: Rojo y Negro e Integración, conformando la Lista Marcha Blanca.

En Colón nos presentamos desde la Corriente Nacional Docente Conti Santoro y a nivel provincial dentro de la Multicolor.

– ¿En qué se diferencia la Lista Multicolor de la Lista Marcha Blanca?

R.L.: -Creemos que ahora estas agrupaciones crean una alianza porque el malestar que se ve en las escuelas generará una presión hacia arriba e intentarán evitar que esa conflictividad salga a la calle, por la cercanía política de sus dirigentes, haciendo pasar un ajuste brutal que ya está en marcha. Eso es justamente lo que nos diferencia: nosotros no queremos que nuestros compañeros estén mal.

Un compañero nuestro, Miguel Ballay, estableció que la canasta básica docente está en alrededor de 87 mil pesos, el INDEC dice que es arriba de los 70 mil y un docente de base está cobrando 42 mil pesos.

-¿Cuál sería un salario digno para un docente entrerriano, y a la vez posible de abonar por el Estado en el contexto actual?

N.D.R.: -No se puede correr detrás de la inflación. Hay que apuntar a las dos canastas básicas, que hoy son casi 170 mil pesos. No se tiene en cuenta que la mayoría de los docentes alquila, tiene otros gastos que el resto de los trabajadores, los códigos de transporte no son equivalentes a los viáticos que se consumen semanalmente y las capacitaciones, que además de ser un derecho son una obligación, y la mayoría son pagas.

-¿Es posible pagar salarios de esta cifra?

N.D.R.: -Sí, se puede. Hay muchas falencias en el sistema capitalista entrerriano, y tenemos soluciones básicas y posibles para esto.

R.L.: -No puede ser que haya docentes por debajo de la línea de pobreza. Y si la canasta básica está establecida en los 87 mil pesos, nadie puede estar por debajo de esa cifra. Recién con 17 años de antigüedad, una maestra está ganando alrededor de eso.

La verdad es que 90 mil pesos hoy son más o menos 600 dólares ¿Cómo hacés para comprar un terreno que está al menos 20 mil dólares o construir una casa por 6 o 7 millones de pesos?

Uno va a barrios de viviendas sociales como El Ombú y tiene manzanas enteras de viviendas docentes. Me parece correcto como parche, pero no nos parece bueno como política que nuestro sindicato se vanaglorie de conseguir casas para docentes, cuando estos deberían tener la posibilidad de construir su casa como quieran y donde quieran. Además el acceso es súper restrictivo porque hay una demanda fabulosa.

Comparto la alegría del compañero que como sea tiene una casa; pero yo como sindicato no puedo tener la vista puesta ahí.

-¿Qué propondrían? Porque esta es la realidad de la mayoría de los trabajadores y profesionales de la Argentina. Y aun cuando se triplicaran los sueldos, por muchos factores, es casi imposible acceder a un terreno o una vivienda.

R.L.: -En la elección anterior propusimos que con los fondos del sindicato se compren terrenos en las principales ciudades de cada departamento y hacer un banco de tierras para sus afiliados, evitando esta especulación política.

Esta conducción sindical, que durante el gobierno anterior nos llevaba cada 15 días a Buenos Aires a protestar contra Macri, en este tiempo no ha hecho nada. La pandemia les vino bárbaro para quedarse callados y a Paraná fuimos dos veces a poner la carpa blanca, donde se juntaban a tocar la guitarra.

¿Cómo puede ser que este sindicato tenga un montón de fondos y nos los disponga para los compañeros? Tienen las herramientas y la posibilidad de mejorar la vida de la gente, pero no disponen de la voluntad política de hacerlo.

Termina pasando que esos compañeros desconfían de la herramienta sindical, y eso es lo peor que nos puede pasar.

Tenemos el desafío de que vuelvan a confiar en el sindicato y estaremos con ellos aprendiendo mutuamente, porque es la única forma.

-En su plataforma proponen un debate sobre el IOSPER. ¿Qué consideran que habría que hacer?

N.D.R.: -Es inentendible que en un contexto de pandemia haya recorte en las prestaciones. Los afiliados aportamos un porcentaje interesante y el sindicato, en lugar de decirle al Estado que debe poner la parte que le corresponde, se empezó a pelear con los médicos y los compañeros que se movilizaban. Desde 2001 el Estado aporta a IOSPER la mitad (el 1,5% en lugar del 3%).

Después habrá que ver qué problemas internos hay, porque Agmer tiene un representante gremial dentro del IOSPER y los balances no son claros.

J.D.: -Los informes de finanzas le echan la culpa al 10% de los aportantes con enfermedades crónicas, discapacidad o problemas oncológicos, justificándose en que ellos se llevan más del 70% de lo que ingresa a la caja. Pero el problema no es los compañeros que se enferman, sino el Estado que no está poniendo lo que debe.

– ¿Cómo ven la discusión que se dio durante 2021 por la modalidad de clases y el retorno a la presencialidad? Y en relación a eso, ¿cómo evalúan el accionar de la conducción de Agmer Central?

N.D.R.: -Desde principio de año dijimos que había que cuidar la salud de docentes y alumnos y que sin vacunación no había que volver al aula. El Estado debía generar las herramientas necesarias para un trabajo de calidad y el sindicato lo debía reclamar, porque la mayoría de los docentes queríamos dar clases.

R.L.: -La dirección del sindicato puede ver y proponer, pero prefiere encolumnarse detrás de un discurso que perjudica a docentes y alumnos. Queremos rescatar la profesionalización del docente. Aspiramos a ser Suecia ¿Por qué Argentina no puede serlo?

J.D.: -Había que volver a la presencialidad, pero no en marzo. Tuvimos que pasar la segunda ola en las aulas.

N.D.R.: -Sí, la presencialidad era necesaria pero la forma no fue la correcta y el sindicato tampoco tomó las medidas que debía.

R.L.: -No entendemos cómo a los docentes no nos pusieron como prioritarios en la campaña de vacunación. Entonces esta discusión no hubiese existido.

– ¿Consideran que el gremio debe sentar postura en temas que no hacen específicamente a la labor docente, o mantenerse neutral? A modo de ejemplo, en una oportunidad Agmer Central manifestó su apoyo a Milagro Salas y en otra convocó a una marcha a favor del aborto, despertando en ambos casos las críticas de muchos docentes que se preguntaban si estaba bien que los dirigentes hablen por todos sus afiliados en determinadas cuestiones.

J.L.: -Son temas distintos. En el caso del aborto debemos tomar postura, porque hay una ley de Educación Sexual Integral y el embarazo adolescente es una realidad en las escuelas. Está relacionado con el trabajo docente.

R.L.: -En la vida social, cualquier acción es política; la diferencia es cuando uno lo hace político partidario. Tenemos un sindicato muy preocupado por hacer escraches a Mauricio Macri por el ajuste o la inflación y hoy que eso es mucho mayor, hacen lo imposible para mantener a todos callados y que nadie se mueva. Eso es partidario.

Ahora: el sindicato, como organización obrera, tiene problemas que están por fuera, pero que afectan la vida obrera. Por ejemplo las papeleras, que es algo en lo que el sindicato se movió porque tiene que ver con el ambiente sano y la calidad de vida de la población.

Frente a los problemas generales tenemos una política, pero el sindicato no le puede pedir a todos los compañeros que compartan la política del gremio como institución.

La misma conducción que no se quería movilizar con nosotros para pedir por los salarios, el 17 de octubre del año pasado organizó una marcha en Colón. Cuando es tan obvio que militás para el mismo partido que el de tu patrón, que después te tiene que pagar y vos nunca te movilizás, estás del lado de quienes nos generan los problemas, no las soluciones.

-¿Qué diagnóstico tienen de la educación en el departamento Colón y cuáles son las propuestas de la Corriente Conti-Santoro?

J.D.: –El problema en cada escuela es la falta de espacio. No hay inversión en la parte edilicia. En la pandemia se trató de maquillar eso poniendo dos o tres burbujas.
Otro problema es el acceso a la matrícula en el jardín. La mayoría no puede ingresar la totalidad de sus alumnos porque no hay espacio o no hay cargos. En barrio El Brillante de San José inauguraron una unidad de nivel inicial, pero solo el edificio, sin cargos.

Tampoco hay suficiente personal de ordenanzas. Antes de la pandemia se quitaron los que pagaba el municipio y la mayoría de las escuelas quedaron con uno solo que no alcanza a cubrir lo que debe, sobre todo en pandemia.

La propuesta es apuntar a la inversión e infraestructura.

N.D.R.: -El mejor ejemplo es la Escuela Normal.

También apuntamos a una formación docente crítica, reflexiva, constructiva, con los contenidos que sirven para los tiempos de hoy. Ya lo hacemos como minoría y como conducción será mucho más fácil.

-En este tiempo de campaña, ¿qué les transmiten los afiliados respecto a los actuales dirigentes de Agmer?

R.L.: -Hemos visto una buena recepción de que hay otra lista. Pero lo más triste es la gran cantidad de compañeros que están decepcionados.

N.D.R.: -Hay un porcentaje de personas que no se afilian o se desafilian, lo que habla de un rechazo.

-Es probable que haya docentes peronistas o de espacios como Cambiemos, con quienes ustedes siempre han manifestado disidencia, que quizá no quieran votar a la lista oficialista ¿Qué les dirían para convencerlos de que esta oposición es una buena alternativa?

N.D.R.: -Les decimos que pueden quedarse tranquilos, que vamos a defender los derechos de los trabajadores de la educación y no a un partido político o funcionario de turno.

Hay compañeros que militan en otros partidos políticos pero depositan en nosotros una esperanza, porque entienden que dentro de un sindicato que defiende a un gremio específico, debe haber independencia partidaria, sino hay una contradicción interna. No puede haber en la lista gente que trabaja para la patronal.

R.L.: -No se pueden cumplir bien los dos roles, y cuando uno mira el salario docente se da cuenta claramente cuál de los dos no se está cumpliendo.

N.D.R.: -Los compañeros nos dicen que necesitan un cambio, porque hace 20 años que tenemos un sindicato pobre con un discurso derrotista de “se hizo lo que se pudo”, y confían en nosotros.

Fuente: El Entre Ríos